lunes, 21 de octubre de 2013

Bárbara Figueroa Presidenta de la CUT expone en ENADE 2013

Bárbara Figueroa, Presidenta de la CUT, expuso en contundente intervención en la ENADE 2013. Ante más de 500 empresarios planteó las prioridades de los trabajadores, destacando la necesidad de un nuevo trato y de la distribución justa de las riquezas.


Bárbara Figueroa, Presidenta CUT:

“Mejores condiciones laborales para avanzar en un Chile justo”.

Intervención en ENADE 2013

Introducción: Damos el debate país

CUT Chile
Primero que nada, decir que este es un espacio necesario para poder pronunciarnos y, en ese marco, agradecer la invitación para poder dar cuenta de cuál es la mirada de cómo está enfrentando la CUT el proceso de debate que se inicia en nuestro país, el proceso de reflexión respecto de cómo seguir avanzando y las valoraciones de donde están los elementos que le van a permitir a Chile seguir creciendo, desarrollándose y cuáles serán los elementos que harán más viable el desarrollo, no sólo de las cifras macroeconómicas, sino que por sobre todas las cosas, respecto de mayor equidad.

Hay un reconocimiento explícito en las palabras del Presidente de la República, reconocido además por todos los actores del mundo social y político hoy y es que probablemente la gran tarea que tiene que enfrentar nuestro país en los próximos 20 o 30 años no sólo radica en el crecimiento y desarrollo estable, un proyecto de desarrollo sostenible y sustentable, sino también en la posibilidad de construir en ese marco mejores condiciones para el crecimiento con igualdad y, por lo tanto, superar la dolorosa desigualdad que le aqueja a nuestro país.

Una tarea pendiente que nos exige a todos ser actores responsables, pero también defender con énfasis, es definir cuáles son los puntos que van a permitir que avancemos en la superación de la desigualdad.


Lo digo porque precisamente el Presidente de la República cierra sus palabras expresando que hay que superar la pobreza y si uno mira los datos y las estadísticas, como la CASEN 2011, damos cuenta de que la pobreza no es solo un concepto ambiguo, respecto de personas que no cuentan con ingresos o posibilidad de acceder al mundo del empleo; sino todo lo contrario, el 80% de los pobres en Chile son asalariados.

Si uno tuviera que mirar donde hay un desafío importante con la superación de la pobreza, sin duda que tiene que ver con las oportunidades, pero por sobre todas las cosas, con generar mejores condiciones no solo de ingreso al mundo del trabajo o de oportunidad laborales, sino que ese esfuerzo sea con alto estándar y que tener trabajo en nuestro país no sea sinónimo de pobreza y permita entender al trabajador no sólo como un costo de producción , sino que como un sujeto integral en los procesos de productividad.

Un país crece y se desarrolla en la medida en que también valoriza a sus trabajadores, pero no en su individualidad, desde el reconocimiento particular, no solo reconociendo nombre y apellido, sino también se valoriza el trabajo cuando somos capaces de decir que tras una empresa hay una organización sindical que aporte, que ayude, que construye y sea polo de desarrollo, por lo tanto, se rompe el paradigma lamentable de suponer un rol del sindicalismo más cercano a visiones negativas y de conflictividad, más que una mirada del aporte que pueden ser en la construcción de un Chile más justo, más igualitario y con mayores índices de empleo y desarrollo.

No hay un trabajador en este país que no quiera que a Chile le vaya bien, no hay un trabajador o trabajadora que no quiera que Chile siga desarrollándose y siga creciendo, pero no hay un trabajador que no entienda además que si todos queremos crecer es necesario que todos estemos en las mejores condiciones.

Es por eso que ante el honor y la responsabilidad de representar a los trabajadores y las trabajadoras en este espacio, lo que les voy a presentar son las líneas gruesas de lo que la CUT entiende para este periodo, cómo vemos el momento político y cuál es la mirada de futuro que queremos para poder avanzar.

Nuestra visión no tiene que ver exclusivamente con una mirada gremial y reivindicativa, nuestro debate respecto de las condiciones laborales en Chile no tiene que ver necesariamente con los mejores resguardos para el trabajador, sino que tiene que ver por sobre todas las cosas con una mirada país.

La responsabilidad de la CUT es hablarle a Chile, no es solo hablarle a sus afiliados, no es solo ser espejo de su propia gente, es también reivindicar el rol del sindicalismo como un actor provechoso, cooperante en la construcción de democracia y necesario para el desarrollo. Por lo tanto, nuestra mirada respecto del debate para Chile en los próximos años evidentemente que tiene que ver con la desigualdad, porque ese es un debate nacional y dentro de ese debate nacional cómo nosotros creemos que es mejor superarla a partir de las relaciones laborales.

Si no pudiéramos mal entender que el debate que le estamos proponiendo a Chile y que les vamos a presentar a ustedes, es un debate estrecho para los tiempos actuales, pero entendiendo que Chile tiene una gran oportunidad, sería una irresponsabilidad para la CUT no estar a la altura del debate que estamos enfrentando.

Trabajo decente: calidad, no cantidad

Siempre es necesario mencionar como el mundo del trabajo se dispone a seguir construyendo más y mejor desarrollo para nuestro país, por eso siempre empezamos nuestras presentaciones con una visión general que tiene que ver con las condiciones de trabajo decente.

Insisto: superación de la pobreza tiene que ver también con mejores no solo relaciones laborales, sino que condiciones de empleabilidad.

En ese marco lo que la Organización Internacional del Trabajo, OIT, establece sin duda que nos parece que es el marco básico y fundamental sobre el cual uno debe comprender el desarrollo del país.

En esto, quizás vamos a discrepar con el Ministro de Hacienda, pero a nuestro entender hoy en Chile no basta con crear empleo. Eso es importante siempre, todos queremos que exista más empleo, pero también queremos que el empleo cada día sea de mayor calidad y la realidad es que gran parte del empleo que nuestro país está creando es un empleo tercerizado, que no solo tiene sus defectos en la estabilidad laboral y salarial, que a primera vista es lo más evidente, sino que más bien tiene un efecto muy perverso a nuestro entender respecto de la organización sindical, porque un trabajador precario, es un trabajador que no se organiza, que tiene miedo a sindicalizarse y un trabajador que no se sindicaliza no puede avanzar en mejores condiciones laborales tampoco.

Por lo tanto, nos parece que el debate sobre una concepción integral del trabajo no deja de ser un debate fundamental para nuestro país y sigue siendo un debate abierto. Nosotros no estamos suponiendo que tiene que comprometerse todo Chile con la posición que tiene la CUT, pero ciertamente que creemos que Chile hoy puede y debe debatir los temas de fondo, no solo cuantía sino que por sobre todas las cosas calidad.

En ese marco el debate sobre el mundo del trabajo, sus actores incumbentes y el rol que a nosotros nos compete como CUT, nos invita a pensar la posibilidad de superar la desigualdad de nuestro país y avanzar a paso firme hacia un desarrollo más pleno en torno a reducir las brechas existentes no solo salariales, sino que de desigualdad en sociedades que son estructuralmente heterogéneas.

Una parte significativa de la desigualdad se debe a los resultados del mercado del trabajo, esa es nuestra convicción.

Yo, que vengo del mundo de la educación, no puedo no estar de acuerdo con que en Chile se haga una profunda revisión del actual sistema educacional y que avancemos efectivamente en un sistema de garantía plena para cada uno de los chilenos y chilenas sin discriminación. Esta es además, una experiencia que Chile ha conocido y de la que fue parte durante muchas décadas, porque en Chile el sistema educativo jamás ha sido estatal exclusivamente, en Chile el sistema ha sido desde su origen un sistema mixto, pero con una diferencia fundamental: que tras los 80 el criterio mercantil se impone y antes de eso los privados podían ser parte y actores cooperantes en la provisión de educación, pero se establecía como criterio que ellos son cooperadores de una función del Estado y no pueden lucrar, no pueden seleccionar ni discriminar.

Se entiende que ese es un debate profundo, intenso, de amplio impacto para el país, hacer una gran reforma educacional y dentro de ella considerar también la educación técnico profesional, es una tarea de primer orden, pero si tras esa mirada país vamos a condenar a los trabajadores, profesionales y otros a vivir luego de 17 años de educación, a 40 o 50 años de trabajo precario, entonces quiere decir que no nos estamos haciendo cargo de la tarea completa.

Por eso hemos dicho que creemos en las profundas reformas estructurales, pero falta una importantísima y esa la reforma laboral, porque parte significativa de la desigualdad se debe a los resultados del mercado, determinados en gran parte por el modelo que ha tendido a mayor flexibilidad en materia de ocupación y de salarios.

A repartir la torta

Hay que ser muy francos, entre nosotros tenemos que decirnos las cosas con altura de miras, sin la pequeñez de la confrontación innecesaria pero con la firmeza justa para que podamos hacer los procesos con mayores elementos y con toda la amplitud que se requiere.

Cuando hablamos de desigualdad en nuestro país, estamos hablando de que el 0.01% más rico de este país, concentra el 10,1% de la riqueza, muy por sobre cualquier país de la OCDE con los cuales nos comparamos.

¿Eso significa que tienen que dejar de ganar? No señores, yo no he dicho eso, pero repartamos la torta, porque sino Chile no va a poder enfrentar un nuevo ciclo lleno de oportunidades.

Se hablaba hace unos instantes de los estándares, los mencionaba el Presidente de la República: Chile es el mejor país para nacer y el mejor país para envejecer, pero Chile también Chile con un alto índice de coeficiente Gini, que indica, no solamente un estándar de calidad de vida deficiente, pero lo más preocupante de un elemento como este es lo que puede implicar.

Sin ser alarmista, una sociedad fracturada, que se siente abusada, donde la desigualdad es abismante, lo que genera en sus bases es conflictividad, porque ante el abuso, ante esta sensación de hastío, sin canales institucionales de expresión, evidentemente lo que se instala como fuerza es el rompimiento institucional para poder avanzar.

Es por eso que a nuestro entender eliminar la desigualdad estructural de la sociedad chilena debiese ser el objetivo de cualquier modelo de desarrollo que nos propongamos a futuro y, por lo tanto, debiera estar a las bases de la mirada que vamos a construir de Chile para los próximos 20 o 30 años.

En ese marco, la premisa es que eliminar la desigualdad pasa necesariamente por cambios estructurales en las relaciones laborales y la regulación de ellas.

Cambios estructurales en las relaciones laborales

Por eso, para la CUT hay al menos tres ejes fundamentales que se han puesto sobre el debate nacional y sobre los cuales también hemos solicitado pronunciamiento a los candidatos presidenciales.

Uno tiene que ver con la institucionalidad laboral, construir un nuevo trato con los trabajadores y las trabajadoras; un debate sobre el sistema de pensiones, en eso somos tajantes nuestra posición es que se debe terminar con el sistema de AFP, pero el primer gesto más allá de ver eso es abrir canales de diálogo sobre eso, y lo tercero, es la reforma tributaria.

Estos tres ejes tienen que ver con abrirnos a pensar más allá de los límites de lo posible. Lo que hasta ahora hemos reconocido como modelo, como manera de relacionarnos, como relaciones laborales y modelo de desarrollo no tiene porque ser sólo entendido respecto del perfeccionamiento de este.

Debiese permitirnos como país, pensar también en modelos y propuestas más allá de lo que hasta ahora hemos ido conociendo, con responsabilidad de lo que ello implica sin duda, pero sin que la responsabilidad termine transformándose en una camisa de fuerza para pensar profundas transformaciones en un Chile que crece y se desarrolla.

Nuevo trato laboral y nuevo ciclo político

Desde la CUT hemos planteado que es necesario debatir sobre una nueva institucionalidad laboral que permita regular el mercado del trabajo para un nuevo ciclo. Nosotros compartimos el análisis de la coyuntura política, respecto a que Chile no solo está eligiendo Presidente o Presidenta, sino que se está marcando el inicio del primer Gobierno del nuevo ciclo y, por lo tanto, sabemos que hay un debate muy rico, en ciernes, que se va a empezar a desarrollar.

Pero con la misma convicción que compartimos ese postulado sabemos que las transformaciones no van a ser mecánicas. Hoy, hacia adonde transite el nuevo ciclo político de Chile es una disputa, no está ni garantizado que avance respecto de las posiciones que hemos expresado los actores sociales y el movimiento sindical, ni tampoco de otra dirección.

El sello del nuevo ciclo político está en disputa y marcará seguramente lo que será el próximo gobierno, esta tensión y, por lo tanto, nosotros no estamos suponiendo que aquí está ganado que tengamos que avanzar en estas reformas estructurales. Suponemos que tenemos que persuadir a otros de que estas reformas son necesarias y que tenemos que formar alianzas con los actores del mundo del trabajo para que estos procesos los podamos hacer no solo con responsabilidad desde los Gobiernos, sino también con la voz de los incumbentes.

Si no nos valoramos entre nosotros como actores necesarios para un nuevo ciclo político, nadie nos va a legitimar. En ese marco y probablemente tendremos diferencias, nosotros sostenemos que la crisis laboral no es en el marco de los mercados laborales, porque no se pueda seguir creciendo y desarrollando, sino que más bien de que la formula que puede seguir avanzando hoy no es suficiente o no puede seguir funcionando de la misma manera, en un modelo más justo e igualitario. A nuestro entender hay un modelo agotado.

En ese marco sentimos que es necesario relevar el rol de los actores del mundo del trabajo, porque las reformas profundas de nuestro país nos requieren a todos y en ese sentido, nosotros somos partidarios de que así como hay que reconocer y legitimar al empresariado, eso también se tiene que traducir en el sindicalismo. A nuestro entender es fundamental el sindicalismo en la construcción de una sociedad democrática, no es un problema de relaciones laborales solo dentro de la empresa, ni con tener garantías de interlocución en un espacio determinado, también tiene que ver con profundizar una democracia que hoy está tensionada.

Uno debe suponer en ese marco que la institucionalidad laboral que debiésemos construir debe darle sentido de justicia social al mercado laboral, pero por lo mismo también y desde esa concepción ir potenciando el desarrollo de nuestro país.

Esto exige algo fundamental: superar la mirada del trabajo sólo como mercancía y comprenderla como motor de la economía. Si Chile no desata los amarres laborales, con los que ha convivido por décadas, no se podrá transitar hacia ese nuevo ciclo político de manera plena.

Si estos temas no los abordamos hoy, mañana no habrá un nuevo ciclo político pleno de desarrollo, y eso exige avanzar de la mano con los sindicatos, con el movimiento sindical.

Hacia el fortalecimiento del sindicalismo

Si uno tuviera que mirar el marco de la sindicalización en nuestro país, donde están los mayores problemas y el desafío. Tenemos un desafío de crecimiento en la gran empresa, sobre todo en sindicatos únicos, grandes, potentes, un interlocutor válido y representativo. Pero tenemos un déficit mayor que está radicado principalmente en la mediana y pequeña empresa.

Esto es importante porque si uno mira ese cuadro puede dar cuenta que el problema de la sindicalización en Chile no tiene que ver única y exclusivamente con la voluntad de las partes, también tiene que ver con una construcción de proyecto económico nacional.

Allí hay un desafío que enfrentar: cómo avanzamos en más y mejor organización en espacios donde hoy las posibilidades están absolutamente limitadas.

En Chile se habla de un 12% de sindicalización, pero hablamos de 12% de sindicalización en el universo de trabajadores. Descontémosle todos los trabajadores que están en empresas de menos de 8 trabajadores y por tanto no pueden formar un sindicato, también todas las pequeñas empresas familiares donde no se arman sindicatos y probablemente lleguemos a la conclusión de que la tasa de sindicalismo en Chile es bastante más elevada y cercana a las tasas mundiales.

Si eso es así, entonces uno piensa, si el país no se derrumbó con esa tasa de sindicalismo, ¿por qué entonces no se puede seguir construyendo para avanzar más y mejor, sobre todo en aquellas aéreas donde tenemos imposibilidad de poder avanzar en más y mejor sindicalización?

Dicho sea de paso, el sector que más se ha sindicalizado en los últimos años, es el sector femenino, probablemente es por nuestra incorporación de manera más veloz al mundo del trabajo.

Las empresas que cuentan con organizaciones sindicales aumentaron entre el 2008 y el 2011 en un 52,9% principalmente en el sector privado, la participación sindical de las mujeres creció en un 33% y si siempre hemos podido avanzar en mayor organización, lentamente, ¿por qué no seguimos avanzando?

Aquí el elemento clave: cómo transformamos al sindicato en un elemento legítimo y necesario para construir de conjunto un proyecto país que nos permita superar la desigualdad, que permita superar la brecha salarial.

Un elemento fundamental en esa línea es y será siempre el derecho a negociación colectiva plena. El factor principal dentro de la institucionalidad y que explica la desigualdad es ésta debilitada estructura.

Esto no lo dice solo la CUT, vean la cita de la CEPAL del año 2012: “El fortalecimiento de la negociación colectiva resulta fundamental para facilitar que los aumentos de productividad se traduzcan en incrementos salariales, lo que repercutiría favorablemente en la proporción de la masa salarial en el ingreso total, disminuyendo las brechas de desigualdad”

En ese marco hemos sido claros y se lo hemos señalado no solo a los candidatos presidenciales, lo hemos discutido con la CPC, con otras organizaciones, pero hemos podido dialogar sobre estos temas, como también lo tratamos de hacer con el Gobierno en el marco de la declaración de voluntades lo que lamentablemente no fue valorado en su justa medida por la autoridad, lamento que eso haya ocurrido.

Respecto de negociación colectiva lo que hemos dicho y quizás hay otros elementos, pero no nos miren con temor, no se asusten cuando hablamos de estas cosas: Garantizar a todos los trabajadores el derecho a negociar, tanto públicos como privados, reconocer la negociación Interempresa, sectorial o ramal, validar al sindicato como único elemento negociador, garantizar que los beneficios que se obtiene vía negociación sean de derecho de titularidad para el sindicato.

Algunos nos han enfrascado en que la mejor manera no pasa por entregarle los beneficios al sindicato sino que de avanzar en instrumentos de mayor sindicalización. A nuestro entender ese es un debate falso, porque lo que prima en Chile para no organizarse es principalmente el temor de los trabajadores, por lo tanto, en la medida que se les devuelven derechos evidentemente que las tasas de sindicalización también se verán fortalecidas y el propio sindicato se podrá transformar no solo en un actor más incidente, sino también más responsable.

En ese marco está entendida la necesidad de garantizar los derechos del sindicato. No comprendamos que a propósito de esta exposición lo que estamos haciendo es un contrapunto y decir allá están los malos y acá los buenos, no señores, es simplemente tratar de equilibrar la cancha.

Entendiendo que aquí no estamos hablando de un empresariado que desde su ADN esté carcomido por la perversión del lucro, como fantasiosamente se construye, ni la caricatura del sindicato como instrumento solo de conflictividad. Estamos partiendo de la base de un debate responsable y serio, donde lo que pretendemos no es invertir las condiciones, es simplemente romper con la asimetría actual, donde empleadores tienen muchas garantías y los trabajadores tenemos muy pocas, equilibrar la cancha para que el dialogo social del que tanto se habla pueda ser efectivo, porque yo no puedo dialogar con ustedes si estoy dos peldaños más abajo, algo de lo que diga no se va a escuchar, entonces, necesito que estemos en cierto nivel de equivalencia que nos permita escucharnos con claridad, con las legitimas diferencias y matices que tengamos que tener.

En este marco, proponemos también que el piso para iniciar negociación sea lo ganado, la ley de pisos mínimos, un debate abierto en esa materia, que tendrá que tener consideraciones respecto de como se encuentra la empresa económicamente, sí, pero desde el criterio de expresar voluntades.

Un elemento que resulta insostenible para un país en vías de desarrollo como el nuestro es tener una de las prácticas antisindicales más duras de este planeta, que es el reemplazo en las huelgas y limitar e impedir el derecho a huelga de los trabajadores.

Junto con eso hay otros elementos que tienen que ver también con la legislación laboral, que nos permita fortalecer instrumentos como el fuero, sabemos que ahí hay miradas diversas sobre lo que ocurre con algunos sindicatos, pero sin duda que creemos que eso tiene que ser de debate de todos los actores.

Reformas económicas

Sobre las reformas económicas, cuando hablamos de un modelo de desarrollo donde equiparemos las condiciones para enfrentar el nuevo ciclo sin duda también nos tenemos que proyectar respecto de políticas salariales y otras que permitan dar garantías en los propios procesos de negociación.

Esto implica abordar materias tan sensibles como eliminar las formas monopólicas y oligopólicas del mercado del trabajo, dado que su alta concentración podría tender a la colusión, pero también a la regulación por esa vía de salarios más bajos.

Hemos hablado de salario mínimo y vivimos una tensa situación con el Gobierno respecto de eso, lo discutimos hace poco con el Ministro, que no es el mejor escenario debatir por los medios, pero sin duda ese es un debate siempre abierto. Hemos dicho que no se trata solo de montos, sino principalmente de debatir políticas salariales en nuestro país, ese es el desafío y, por lo tanto, el cumplimiento de los convenios internacionales que Chile ratificó hace dos décadas.

Hacer efectivo el reparto de utilidades a partir de la legislación de gratificaciones, porque evidentemente que ese es un elemento sustantivo para poder avanzar en mayor equidad y porque además es una injusticia, pero también pensar en cómo enfrentamos la protección del empleo en tiempos de crisis.

Lo estamos viviendo hoy día, no hay que evadir la situación que estamos viviendo en el agro en que en general lo que ha primado es la protección y el subsidio a los pequeños y medianos agricultores y la apertura de posibilidad de búsqueda de empleo para el trabajador, lo que no siempre implica la protección del empleo, no es que no lo tenga como voluntad, pero no lo garantiza.

Mujer y trabajo: equidad salarial

Quiero hacer una mención. Chile cuenta con una ley de igualdad salarial que no se cumple, porque la ley mandata a que se establezca equidad salarial, pero no establece los mecanismos y creo que es fundamental para el proceso que viene, si queremos realmente incorporación de la mujer al mundo del trabajo, hagámoslo en equilibrio, pongámonos en iguales condiciones y no sigamos generando la perversión de que una mujer gana $191.000 menos que los hombres a igual función, como lo demostró la Encuesta de la Universidad Chile.

Si queremos más mujeres en el trabajo no generemos subsidios, nosotras no necesitamos que nos regalen un subsidio, lo que queremos es empleo decente, con todas las garantías que eso implica: con ley de salas cuna, pero con corresponsabilidad parental, no sólo como un beneficio de la mujer, pues no somos las únicas responsables de la crianza de los hijos; y, por cierto, con salarios iguales a igual función.

Nuestra propuesta es muy clara, se debe perfeccionar la ley de igualdad salarial, para construir la valorización del puesto de trabajo y no sigamos viviendo la inequidad que hoy vivimos.

Nuevo Sistema Previsional

Como CUT entendemos que el debate laboral y de pensiones no son separados, el ciclo del trabajo es uno solo, desde el ingreso al mercado del trabajo, hasta el día en que me retiro; pensando en las mejores condiciones de ingresos, salarios mínimos y fijación de sueldos, hasta la pensión.

Esto implica hacer reformas en el marco del ciclo laboral, pero también en el momento de salir del sistema, de lo contrario no me puedo retirar o me retiro y tengo que volver al mundo del trabajo, por eso el tema de pensiones es fundamental, porque tiene que ver con el ciclo del trabajo.

Hemos establecido criterios mínimos de un nuevo sistema: pensiones justas, sistema de pensión de libre elección, solidario y de reparto, esto además con el plus de que hoy el sistema castiga a las mujeres, porque vivimos más, y eso con la discriminación de género se transforman en elementos gravitantes.

Reforma Tributaria

Nosotros más allá de los montos, de cuanto deba ser el porcentaje de recaudación lo que hemos dicho es que esto debe tener ciertos sellos: deben ser impuestos regresivos, en tanto buscan que una persona de bajos ingresos y otra de altos ingresos paguen una cantidad proporcional a estos, por lo tanto, se redistribuya la riqueza.

Aumento de tasas impositivas que impacten en el presupuesto nacional, en este marco creemos que es indispensable pasar el 23% actual, al índice promedio de la OCDE, gradualmente, ese debate vendrá en el próximo gobierno.

Los avances del sindicalismo, son avances de la democracia del país

Si queremos avanzar hacia una nueva institucionalidad laboral, que regule el mercado del trabajo en concordancia con una estrategia de desarrollo, debemos fortalecer el rol negociador de los sindicatos y la presencia del Estado.

No decimos con eso que el Estado debe hacerlo todo, pero perdónenme señores, la política de focalización del gasto llegó a su tope, no podemos seguir con un Estado que solo invierte en aquello donde tiene una urgencia, aunque esta sea legitima.

Cualquier avance en sindicalización, no es solo un avance gremial, particular, es también un avance en la democracia de un país.

Esta Central da garantías, porque estamos haciendo un debate país, no estamos preocupados solo del bono, ni la gratificación, a nosotros lo que nos interesa son mejores condiciones laborales para avanzar en un Chile justo.

Hemos dado señales contundentes, que de esa manera entender el sindicalismo, podemos ser no solo un aporte en la construcción de mejores condiciones laborales, sino también de un país más pleno y satisfecho.

En ese marco, toda reforma, más allá de que no tengamos coincidencias plenas, exige que todos los actores del mundo del trabajo, seamos considerados en el debate.

La nueva institucionalidad laboral, debe desatar los nudos impuestos al mundo laboral, pues de lo contrario no se iniciara a plenitud el nuevo ciclo político, si no podemos transitar a ese nuevo ciclo, la consecuencia es que las profundas desigualdades sociales no van a ser resueltas.

Si tenemos claridad, si queremos avanzar, si creemos que es posible, pese a legítimas diferencias, poder avanzar y construir juntos, cuenten con esta Central Unitaria de Trabajadores, para avanzar en el desafío, pero no en el desafío particular, sino en el desafío país.

Estamos mirando a Chile como corresponde que se le mire: como un país en potencia, pero también queremos que Chile reconozca que necesita y le hace falta un sindicalismo fortalecido y legitimado para seguir avanzando en más y mejor desarrollo, con equidad y justicia social.

Muchas gracias.

Santiago, Jueves 17 Octubre 2013
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