jueves, 24 de octubre de 2013

Universidad San Sebastián (IV): La operación final para ocultar el lucro

El potente movimiento estudiantil de 2011 puso al lucro en la educación bajo escrutinio público y encendió la alarma de la Junta Directiva de la Universidad San Sebastián, la que ese mismo año puso en marcha una compleja operación para ocultar los vínculos de esa casa de estudios con las sociedades financieras de sus controladores. CIPER siguió la ruta de esas transacciones, que involucraron pagos por más de $34 mil millones, y detectó que los dueños de la universidad siguen recibiendo ganancias de un negocio prohibido. Aprovechando la infraestructura de la USS se ampliaron a dos nuevos rubros: los estacionamientos y la salud.


CIPER Chile
En 2012 la Universidad San Sebastián (USS) se convirtió en la cuarta privada más grande del país, al sobrepasar los 24 mil alumnos en sus cinco sedes (Santiago, Concepción, Valdivia, Osorno y Puerto Montt). Tres inauguraciones marcaron la exitosa etapa bajo la batuta de su accionista principal desde 2007, IAB Inmobiliaria S.A. (a través de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A.): la casa central en Bellavista, la nueva sede de Valdivia y el campus Los Leones en las dependencias que ocupó el Colegio Santiago College en Providencia.

Su mercado ya estaba bien definido: el estrato socioeconómico medio-bajo. De los más de seis mil estudiantes que ingresaron a la USS en 2012, el 50% venía de colegios particulares subvencionados y el 30% de colegios municipales. Solo 20% provenía de colegios particulares (cifras del Consejo Nacional de Educación, CNED).


El ex decano de la Facultad de Arquitectura de la USS, Cristián Boza, en una entrevista (Revista Vivienda y Decoración de El Mercurio) que le costó su cargo, dijo que “el perfil de la universidad es C2, C3”, grupos a los que calificó de “poco sofisticados”. Y argumentó: “Yo me he pegado dos recorridos por Asia y Europa nada más que para configurar un programa de arquitectura top. Reconozco que me equivoqué en un tema, y es que no consideré el segmento y el perfil que va a esta universidad; no tiene cultura, no tiene sofisticación, y con mucho respeto lo digo, porque los adoro y nos hemos hecho muy amigos. Son primera generación en la universidad, son por ejemplo hijos de un camionero, de gente vulnerable. Me equivoqué en plantear un esquema muy sofisticado”.

Para ese mercado del que se quejaba Boza era vital obtener la acreditación, única vía para recibir los fondos del Crédito con Aval del Estado (CAE) que se le otorgan a los alumnos más vulnerables. Y ese fue precisamente otro de los logros que se adjudicó la dupla al mando: Alejandro Pérez, presidente de la junta directiva de la USS y Luis Cordero, prorrector; ambos socios de IAB Inmobiliaria.

En septiembre de 2012, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) le otorgó por cuatro años más la certificación en Gestión Institucional y Docencia Conducente al Título (la rechazó en el ítem Vinculación con el Medio). En su acuerdo, la CNA explica que la USS contaba con altos estándares de infraestructura y equipamiento, con excepción de la sede de Puerto Montt; su situación financiera era sólida y el explosivo aumento de matrículas había generado un incremento del 20% en los ingresos de los últimos años; pero los indicadores de deserción eran negativos, así como los índices de titulación.

El certificado que le entregó la CNA en 2012 le permitió a la USS ingresar a sus arcas $6.164 millones por concepto de CAE, otorgado a 3.567 de sus alumnos. Con esa cifra, la USS se convirtió es la cuarta institución de educación superior que más dineros ha recibido por CAE desde 2006, año en que comenzó a operar el sistema: $84.500 millones y 19.480 estudiantes beneficiados (detrás del DUOC y las universidades Andrés Bello y Santo Tomás).

No obstante ese auspicioso escenario financiero, la intensidad que alcanzó en 2011 la demanda de fin al lucro del movimiento estudiantil y el inicio del escándalo por la debacle de la Universidad del Mar, obligaría a sus dueños a iniciar en completo sigilo una gran reingeniería en las sociedades controladoras de la propiedad de la Universidad San Sebastián. En este último capítulo de la serie, se relatará cómo en 2011 la Junta Directiva de la Corporación Universidad San Sebastián decide que, para sortear el cuestionamiento y la probable investigación judicial por el lucro que se ha hecho y que la ley prohíbe, le comprará a las dos sociedades que controlan el patrimonio de la universidad –Inversiones Laguna Blanca S.A. e Inversiones Laguna Blanca Dos S.A.– todos los inmuebles que conforman sus sedes y que a su vez les arriendan.

El problema es que los integrantes de la junta directiva de la universidad son los mismos accionistas de las dos sociedades –Inversiones Laguna Blanca e Inversiones Laguna Blanca Dos– dueñas de las propiedades que arriendan y que manejan todos los negocios con otras sociedades relacionadas y los innumerables créditos con bancos, en los que se ha puesto como aval los contratos de arriendo con la USS. Es decir, los miembros de la Junta Directiva de la USS fijarán el precio que se pagarán a ellos mismos como verdaderos dueños de la USS.

La secuencia de escrituras encontradas por CIPER muestra también cómo esta reingeniería, diseñada por los abogados de Carey & Allende, deja con un poder incontrarrestable a Alejandro Pérez, Luis Cordero y los socios de IAB Inmobiliaria S.A., la misma sociedad que le arrienda los inmuebles a otra universidad, la Andrés Bello. La telaraña de pagos que acompañan la reingeniería culminará a principios de 2012 con otras sociedades con las que Pérez y sus socios iniciarán nueva etapa y nuevos negocios.

INICIO DEL GIRO EN LA PROPIEDAD DE LA USS

El 28 de enero de 2011 la Junta Directiva de la Universidad San Sebastián se reúne bajo la presidencia de Alejandro Pérez y con la participación de Patricio Cordero Barrera (hermano de Luis Cordero), Ernesto Videla Cifuentes, Pablo Longueira (entonces senador, quien acepta reemplazar por un tiempo a su amigo fallecido Marcelo Ruiz), Margarita Cofré Larraín (viuda de Ignacio Fernández Doren), Pilar Zabala, Javier Pivcevic y Pablo Valenzuela. Como invitados asisten: el rector Ricardo Riesco; el prorrrector Luis Cordero y el vicerrector de Asuntos Económicos, Sergio Mena.

Ese día se modifica la estructura administrativa superior de la USS, en base a la propuesta de Luis Cordero. Entre otros cambios, el vicerrector de la sede Concepción, Alfonso Rivas, asume como vicerrector de la sede Santiago, debiendo coordinar los tres campus (Cumming, Bellavista y Providencia). Lo reemplaza en Concepción Javier Vera Jünemann, quien durante 11 años ha sido vicerrector de la sede INACAP en esa ciudad.

La nueva estructura administrativa responde a la primera modificación accionaria que se ha puesto en marcha solo una semana antes, el 21 de enero, en la que desaparecen los “accionistas minoritarios” de Inversiones Laguna Blanca, una de las dos sociedades controladoras de la USS: Pilar Zabala, Pablo Valenzuela, Javier Pivcevic y Cecilia Salvatierra. Todos ellos –con excepción de Cecilia Salvatierra-, forman parte de la Junta Directiva de la USS. El “accionista mayoritario”, Inversiones y Asesorías Educacionales, la sociedad de Alejandro Pérez, Luis Cordero y sus socios, se queda con una sola acción.

Una escritura del 10 de marzo de 2011 de Inversiones Laguna Blanca S.A., muestra la eliminación de los accionistas minoritarios. Ahora Luis Cordero y Nicolás Kulikoff, ambos socios de IAB Inmobiliaria S.A. y de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A., tienen la mayoría del capital accionario con 15.899 acciones, representando a Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. La acción que resta para completar el 100%, es de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A., cuyos titulares son Alejandro Pérez y Enrique Herrera.

La búsqueda de escrituras emprendida por CIPER dio con los montos de esta primera venta de acciones: un documento mercantil del 25 de enero de 2013, suscrito por la Corporación Universidad San Sebastián, representada por Luis Cordero y Alejandro Pérez; Inversiones Laguna Blanca Dos S.A., representada por los mismos Pérez y Cordero; e Inversiones Tangente, representada por Pilar Zabala.

Se trata de un contrato de subordinación de deuda, aceptado por Inversiones Tangente -a propósito de un crédito del Banco Estado a la USS por 300.000 UF- en el que se afirma que Inversiones Tangente S.A. le vendió en enero de 2011 a Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. sus acciones de Laguna Blanca S.A. por 71.699,8996 UF ($1.539.424.807).

Inversiones Tangente le vendió a Inversiones Laguna Blanca Dos S.A, 2.833 acciones. Si el pago fue proporcional al número de acciones, los otros accionistas debieron recibir los siguientes montos: Grupo Avalón, $777.591.563; Inversiones Parenas, $578.167.312; e Inversiones Esmeralda, $261.370.749. Finalmente, Inversiones y Asesorías Educacionales, debió recibir más de $4.600 millones por sus 8.500 acciones (ya que se quedó con una acción en Laguna Blanca S.A.).

En total, esa primera venta de acciones entre las sociedades relacionadas de la USS, significó un pago aproximado de $48.639 millones.

MAS CRÉDITOS Y CONSTRUCCIONES

En esos meses los controladores de la USS no le dieron tregua a los créditos bancarios. El 16 de marzo de 2011, los accionistas de Inversiones Laguna Blanca Dos deciden ampliar los créditos por 3 millones de UF, otorgados en junio de 2010 a su sociedad hermana, Inversiones Laguna Blanca, por los bancos del Estado, Corpbanca, Santander y Scotiabank, “incluyendo los que contraiga a futuro”. Al igual que en las operaciones anteriores, la vía para el nuevo flujo de dinero será agregar nuevos inmuebles a los 20 ya hipotecados, para aumentar el crédito a 3.470.000 UF ($74.804 millones).

La construcción de nuevos espacios tampoco se detuvo. En abril se firma el contrato para la construcción del “Edificio Biblioteca Universidad San Sebastián Concepción” con la misma empresa que hizo los inmuebles de Bellavista (Cypco S.A). Y con la empresa Choshuenco Ltda se firmará otro para la primera parte del Edificio Centro de Salud en Valdivia (General Lagos 1140), que costará 58.088 UF ($1.254 millones).

La necesidad de captar nuevos dineros en esos días de 2011 se vio reflejada en la modificación al contrato de arriendo de la casa central de Bellavista que firman Laguna Blanca Dos y la USS: la garantía sube en 12.000 UF ($258.922.440) “por sobre el monto anterior ya entregado”.

Otro problema ocupa en esos días a la Junta Directiva de la USS: reciben una comunicación de Juan José Ugarte, jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación, respecto de los errores que contienen sus estatutos, los que ha impedido que sea aprobada su modificación de agosto de 2009. El principal: no está acreditada la condición de socio de la USS de Inversiones Monjitas, sociedad de Pilar Zabala. El 14 de abril se acepta la recomendación de Ugarte de cómo enmendar y se aprueba el estatuto que estipula que el patrimonio de la universidad es de $19.118 millones (balance al 31 de diciembre de 2006).

La reingeniería continúa. Entre agosto y noviembre de 2011 la sociedad relacionada “Centro de Extensión y Convenciones Bellavista S.A.”, creada en 2007 por Inversiones Laguna Blanca, será la protagonista de enredadas transacciones e hipotecas entre sociedades relacionadas de la USS por un crédito con el Banco Bice (de hasta 200.000 UF), antes de que sea disuelta. Todo gira en torno a los estacionamientos que le han comprado a otra sociedad relacionada: Desarrollo Inmobiliario Bellavista S.A., dueña original del paño de terreno donde se edificó la casa central de la USS y dos complejos inmobiliarios.

Los estacionamientos finalmente terminan en manos de otra empresa relacionada: IAB Tecnología S.A. (de Alejandro Pérez y sus socios), y solo entonces disuelven la sociedad Centro de Extensión y Convenciones Bellavista S.A., luego de traspasarle todas sus acciones a Inversiones Laguna Blanca.

A partir de ese momento, noviembre de 2011, se inicia la segunda venta de acciones desde las sociedades controladoras de la propiedad de la USS. La reingeniería hace aparecer en primer plano a la sociedad madre del grupo de Pérez y Cordero: IAB Inmobiliaria S.A., la misma que le arrienda sus inmuebles a la Universidad Andrés Bello y que es dueña del 98% de IAB Tecnología y accionista principal de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A., accionista mayoritaria de las dos sociedades que controlan la propiedad de la USS (Inversiones Laguna Blanca e Inversiones Laguna Blanca Dos).

Para los efectos de esta investigación importa saber quiénes son en 2011 los dueños de IAB Inmobiliaria S.A. cuyo controlador oficial es Alejandro Pérez. La escritura de su junta de accionistas del 28 de noviembre de 2011, permite actualizar la información. Sus dos accionistas mayoritarios son: Copra S.A., con 15.000 acciones (ya no es su representante Pablo Longueira, quien había asumido como ministro de Economía) e Inversiones Huepil, también con 15.000 acciones, representadas por Miguel Ángel Poduje. Las siguen: Inversiones La Caleta, con 5.000 acciones cuyos titulares son Juan Antonio Guzmán Molinari (ex ministro de Educación del régimen militar, ex rector de la Universidad Andrés Bello y director de varias empresas) y Julio Dittborn Cordua (actual subsecretario de Hacienda); e Inversiones Yuste S.A., con otras 5.000 acciones cuyo titular es Andrés Navarro.

La cita de los directores de IAB Inmobiliaria es clave: deciden la venta de sus 3.000 acciones de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A. a la Corporación Universidad San Sebastián. Lo mismo ocurre ese mismo día con el directorio de Inversiones Americanas S.A. (cuyo titular era el fallecido Luis Ernesto Videla y que ahora preside Andrés Navarro), donde se decide la venta de sus 600 acciones de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A. a la Corporación Universidad San Sebastián. En las escrituras correspondientes no figura ningún monto. Si bien por problemas formales las dos escrituras fueron anuladas, la decisión será objeto de nuevos documentos. Formaban parte de un plan mayor.

Otras cuatro piezas de la reingeniería en marcha, esta vez con la venta de acciones de la otra sociedad controladora de la propiedad de la USS, Inversiones Laguna Blanca Dos, a la Corporación Universidad San Sebastián, serán ejecutadas simultáneamente el 2 de diciembre de 2011. Será el turno de los “accionistas minoritarios” de la USS. Así, el Grupo Avalón, cuyo titular es Pablo Valenzuela, le vende sus 1.590 acciones de Laguna Blanca Dos a la Corporación Universidad San Sebastián. Lo mismo harán Inversiones Tangente, de la familia Zabala (3.148 acciones); e Inversiones Esmeralda, cuya titular María Cecilia Salvatierra vende sus 535 acciones a la Corporación USS.

Falta solo Inversiones Parenas, de Javier Pivcevic y Verónica González, los que también venden ese 2 de diciembre sus 1.182 acciones de Laguna Blanca Dos a la Corporación USS. Todas las escrituras llevan la firma de abogados de Carey & Allende, pero ninguna registra los montos ya que las ventas se hicieron por “instrumento privado”.

No obstante lo anterior, el rastreo de CIPER permitió encontrar los montos involucrados y también las sorprendentes justificaciones que los dueños de las sociedades controladoras de la USS dieron para vender parte importante de su capital accionario a la Corporación Universidad San Sebastián.

MÁS DE $30 MIL MILLONES

Ya concretada la venta de acciones de Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. a la USS, se convocó a una Junta Extraordinaria de Socios de la Corporación Universidad San Sebastián, el 14 de diciembre de 2011. Como se ha dicho, sus miembros son los mismos accionistas de sus sociedades relacionadas. La presidió Alejandro Pérez y en ella participan: Luis Cordero, Pilar Zabala, Javier Pivcevic y Pablo Valenzuela.

Una escritura adicional resume las decisiones más importantes adoptadas esa mañana de diciembre por los dueños de la USS, en la que Alejandro Pérez expuso la tabla a discutir:

“1. Análisis del conflicto estudiantil y cambios en la educación superior. 2. Evaluar y pronunciarse sobre la adquisición de los inmuebles que actualmente ocupa la Corporación USS como arrendataria, y las condiciones de la operación.

La explicación del punto uno de la tabla habla por sí sola del problema del lucro puesto en la agenda por el movimiento estudiantil y da cuenta del origen de la reingeniería ejecutada en las sociedades que controlan la propiedad de la USS: Laguna Blanca S.A. y Laguna Blanca Dos S.A.

“El presidente (A. Pérez) hizo presente a los socios que, con el objeto de evitar un eventual daño institucional a la universidad producto de posibles cuestionamientos de acuerdo a lo ya señalado, la junta directiva de la universidad se ha reunido el 26 de octubre de 2011 para encomendar al presidente de la junta directiva y al rector de la misma la realización de una serie de gestiones destinadas a evaluar una eventual adquisición, directa o indirecta, del dominio de los inmuebles que actualmente ocupa la universidad como arrendataria (…) Se tomó contacto con los principales accionistas de las sociedades propietarias de los inmuebles que la USS ocupa como arrendataria y se les propuso llevar adelante una operación a través de la cual se enajenarían sus participaciones en las sociedades arrendadoras, Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. e Inversiones y Asesorías Educacionales S.A., en la que los activos y pasivos de ambas sociedades serían objeto de una adecuada valorización económica”.

Según la misma escritura, Pérez concluyó diciendo: “Existe un acuerdo preliminar con los vendedores para comprar el 100% de las acciones de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A. y las restantes acciones de Inversiones Laguna Blanca Dos S.A., de las cuales la primera no es titular, valorizando el 100% de las acciones de Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. en aproximadamente $30 mil millones”.

La parte final de la Junta de Socios de la Universidad San Sebastián fue resumida así:

“El presidente hizo presente a los socios que, el precio acordado de aproximadamente $30 mil millones para el 100% de las acciones de Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. y, en el caso de que se adquiera parte de estas acciones a través de la compra de acciones de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A., de aproximadamente $4.100 millones para el 100% de las acciones de Inversiones y Asesorías Educacionales S.A., resulta una opción atractiva y conveniente”.

La fórmula propuesta por Alejandro Pérez fue aprobada por unanimidad.

Al nuevo engranaje le faltaba una pieza: la creación de Participaciones Minoritarias USS SpA, con $1 millón de capital, para “efectuar inversiones pasivas en acciones, derechos sociales y otros instrumentos, de manera de poder adquirir las participaciones minoritarias de las sociedades controladas por la universidad”.

El propio Alejandro Pérez explica la conveniencia de una sociedad por acciones: “atendida la flexibilidad que otorga para enajenar sus acciones, así como por las facilidades que la normativa legal le otorga para su administración”.

Así, después de la primera venta de acciones de Inversiones Laguna Blanca a la USS, realizada en enero de 2011, en diciembre de ese mismo año se completaba la segunda venta de acciones de los socios controladores de la propiedad de la USS a través de Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. a la Corporación Universidad San Sebastián en más de $30 mil millones, la misma cifra en la que sólo cinco años atrás el grupo de Alejandro Pérez y sus socios había comprado el paquete mayoritario de acciones de sus sociedades controladoras (59%).

El documento notarial hallado por CIPER contradice lo afirmado por Alejandro Pérez, presidente de la Junta Directiva de la Corporación Universidad San Sebastián, a El Mostrador el 18 de diciembre de 2012 sobre los montos de venta desde sus sociedades relacionadas a la USS:

-En el balance de 2011 aparece la operación de venta a la Corporación. Es importante chequear si el precio es real para que no queden dudas.

-Lo que aparece es real. El precio de la transacción alcanzó a $10.845 millones (US$22 millones). Tal como figura en el balance.

CIFRAS QUE NO CALZAN

Al revisar los “estados financieros” oficiales de la USS de 2011, entregados al Ministerio de Educación (Mineduc), aparecen las cifras que no cuadran. Allí se señala que el 16 de diciembre de 2011, “se compra el 100% de las acciones de la sociedad Inversiones y Asesorías Educacionales S.A. (de propiedad de Alejandro Pérez y sus socios). En forma indirecta se hace dueña del 59,40% de Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. y del 0,00006% de Laguna Blanca S.A.”. Y agrega: “Adicionalmente se compran 5.019 acciones de Laguna Blanca Dos S.A. a Grupo Avalón (1.590 acciones); Inversiones Parenas (1.181 acciones); Inversiones Tangente (3.148 acciones) y Participaciones Minoritarias USS (1 acción), quedando con un total controlador del 96,63%”.

Los “estados financieros” omiten a la dueña del 3,4% restante de la propiedad de Inversiones Laguna Blanca Dos. El último registro accionario de esa sociedad encontrado por CIPER da cuenta de que ese porcentaje pertenece a Inversiones Esmeralda, de Cecilia Salvatierra. Se trata de 535 acciones que, de acuerdo a otra escritura, significaron el pago de $1.006.341.458. Dicho monto no aparece registrado en los “estados financieros” de la universidad a pesar de que CIPER halló otra escritura que acredita que ese monto efectivamente se le pagó a Salvatierra a través de “Inversiones Kilimanyaro S.A., sociedad que ella creó especialmente para esa operación. ¿Dónde y cómo quedaron registrados los más de mil millones de pesos pagados a Salvatierra?

Tampoco están desglosados en los “estados financieros” de la USS los pagos hechos a Inversiones y Asesorías Educacionales, la sociedad de Alejandro Pérez, Cordero y socios. No obstante, en la página 7, en el ítem “inversiones en sociedades relacionadas”, aparece un monto de $21.345 millones. Esa cifra podría corresponder a la suma de $4.600 millones que se le pagaron a la sociedad de Pérez por sus 8.501 acciones en Inversiones Laguna Blanca S.A., más los $17.766 millones que debió percibir por sus acciones en Inversiones Laguna Blanca Dos. Y ello porque se afirma que se compraron todas las acciones de Inversiones y Asesorías Educacionales.

Y así fue, porque el 2 de enero de 2012 se protocoliza la disolución de la que fuera la sociedad de Alejandro Pérez, Luis Cordero y socios, como controladores principales de la USS desde 2007, Inversiones y Asesorías Educacionales S.A. La escritura da cuenta de que el 16 de diciembre de 2011 –por “instrumento privado”- IAB Inmobiliaria S.A. (3.000 acciones) e Inversiones Americanas S.A. (600 acciones) vendieron, cedieron y transfirieron a la Corporación USS todas las acciones de que eran titulares en Inversiones y Asesorías Educacionales S.A. (Repertorio 71-2012, Notaría Benavente).

Pero ello no significaría que Alejandro Pérez, Luis Cordero y sus socios dejarían de controlar el negocio de la Universidad San Sebastián.

OTROS NEGOCIOS DE PÉREZ Y SUS SOCIOS

El año 2011 estaba a punto de terminar, pero habría más cambios en las sociedades personales de quienes habían asumido el control total de la USS. El 22 de diciembre, IAB Inmobiliaria S.A. le cambia el nombre a otra de sus empresas relacionadas al negocio de la USS, IAB Tecnología S.A., a la que también le amplían su giro y capital. La nueva empresa se llamará Inversiones Generales S.A. (nombre de fantasía: Ingesa).

Los cambios son decididos por Alejandro Pérez, representando a IAB Inmobiliaria S.A. (998 acciones) y Luis Cordero Barrera (2 acciones), por Abastecimientos Generales S.A. El nuevo giro incluye inversión, explotación y administración de toda clase de estacionamientos o parking; asesoramiento empresarial, así como cualquier negocio vinculado ya sea al arrendamiento o venta de publicidad, venta de bebidas frías o calientes, snacks a través de máquinas expendedoras.

Será la nueva sociedad de Pérez y Cordero, Inversiones Generales S.A., la que el 30 de enero de 2012 creará “Inversiones Los Leones SpA”, cuyo objeto será precisamente la administración, operación y explotación de estacionamientos. Con $1 millón de capital, en su primer directorio figuran: Alejandro Pérez, Nicolás Kulikoff, Luis Cordero, Andrés Navarro y Enrique Herrera R. Como se verá, Los Leones SpA será una de las nuevas sociedades relacionadas de la USS.

Para entonces, IAB Inmobiliaria, también de propiedad de Pérez y sus socios, ya le había cedido a la Corporación Universidad San Sebastián el contrato de arriendo de la propiedad del Santiago College en Providencia (ver El Negocio de la USS II). Poco después, Inversiones Los Leones SpA, representada por Alejandro Pérez y Nicolás Kulikoff, firman con Corpbanca un crédito de 196 mil UF ($4.427.255.840), para financiar hasta el 70% del proyecto de estacionamientos de la nueva sede Los Leones de la Universidad San Sebastián. Como aval y en prenda, Pérez y Kulikoff dejan un contrato de subarrendamiento con la Universidad San Sebastián de la propiedad del campus Los Leones. Por la USS firman Luis Cordero, socio de Los Leones SpA y Ricardo Riesco. (Ver escritura).

Lo anterior contradice la versión entregada por el controlador principal de la Universidad San Sebastián, Alejandro Pérez, a El Mostrador el 18 de diciembre de 2012, cuando afirmó: “El tema del lucro se ha instalado y muy probablemente llegó para quedarse. Como sostenedores de una universidad decidimos que la única manera de tener una cara absolutamente transparente frente al medio en general y, en particular, frente a nuestros alumnos y profesores, era no tener ningún tipo de transacción con partes relacionadas”.

No sería ese el único negocio de Alejandro Pérez, Luis Cordero y sus socios en el rubro estacionamientos. Porque para esos días de septiembre de 2012, ya estaba en plena ejecución la compra por $884.867.779 de más de 300 estacionamientos subterráneos en el proyecto inmobiliario Espacio M, una torre de 11 pisos con oficinas, patio de comidas, tiendas departamentales, locales comerciales y supermercado. La compra de esa propiedad –en Compañía esquina Morandé, justo donde se ubicó por décadas el diario El Mercurio- fue iniciada en 2010 por la sociedad madre de Pérez y sus socios, IAB Inmobiliaria S.A., y finiquitada el 28 de marzo de 2012 por Inversiones Generales S.A. (ex IAB Tecnología), representada por Alejandro Pérez y Nicolás Kulikoff. El vendedor fue Inmobiliaria Banmer.

NUEVA ETAPA

La venta de las acciones de las dos sociedades a través de las cuales se controlaba la propiedad de la Universidad de San Sebastián y de sus ingresos, no significó el fin de Inversiones Laguna Blanca S.A. e Inversiones Laguna Blanca Dos S.A. Ambas siguieron existiendo con la USS como accionista mayoritario. En el caso de Laguna Blanca Dos, mantuvo los inmuebles que ocupa la USS, los que se siguieron arrendando a la universidad, pero sin subir ya los montos cada año.

Nuevas sociedades relacionadas se agregaron a los negocios de la USS. A las ya creadas -Comercializadora Lientur y Asesorías Pilauco- se sumaron otras tres en el rubro de la salud: el Centro Médico Docente Asistencial Universidad San Sebastián S.A., la Inmobiliaria Clínicas Regionales S.A. (se compró el 19,37% de su capital) y Clínica Los Andes de Puerto Montt S.A. (se compró el 12,98% de su capital).

El negocio de la salud no es ajeno al que sigue siendo el controlador principal de la USS y de sus sociedades relacionadas: Alejandro Pérez, quien es también uno de los accionistas importantes de la Clínica Indisa. Lo que sí cambió para Pérez fue su calidad de director del holding Angelini (Inversiones Angelini y Compañía), donde se mantuvo hasta mayo de 2013, luego de abandonar la gerencia general en 2005,

Alejandro Pérez sigue presidiendo la Corporación USS, entidad sin fines de lucro, y manteniendo el control de sus sociedades relacionadas. En 2012, tomaron su lugar en el nuevo directorio de la Junta Directiva de la Corporación Universidad San Sebastián, sus socios Andrés Navarro, Juan José Cueto P. (quien reemplazó a Ernesto Videla), Margarita Cofré Larraín y Enrique Herrera Rodríguez (además de Pilar Zabala, Javier Pivcevic, Pablo Valenzuela, Andrés Vaccaro y Viviana Paredes Mendoza).

Luis Cordero, el otro hombre fuerte de la USS, sigue siendo su prorrector y a pesar de que su hermano Patricio desapareció de la junta directiva en enero de 2012, su poder se acrecentó como representante de las sociedades relacionadas de la USS. La principal de ellas, y de la cual Pérez, Cordero y Navarro son socios, IAB Inmobiliaria S.A., es ahora una “sociedad filial” de la USS. Esa sociedad sigue controlando los inmuebles que le arrienda a la Universidad Andrés Bello y ha emprendido nuevos negocios en la educación además de los del rubro de estacionamientos aquí relatados.

Con sus mismos socios –Copra S.A., Inversiones Yuste S.A. y Agrícola y Comercial Santa Inés- y un capital de $12.670 millones, IAB Inmobiliaria creó en julio de 2013, IAB Dos SpA., la que se fusionó en septiembre pasado con el Fondo de Inversión Privado Portas (Focus SpA).

Puede que allí se encuentre la explicación para el notable incremento del patrimonio de Luis Cordero (socio principal de Copra S.A.) en los últimos 20 años. Su sociedad familiar, Inversiones La Fuente, la creó en junio de 1991 con sólo $1 millón. Cordero no terminó Derecho en la Universidad Católica y toda su carrera laboral desde 1989, cuando fracasó en su intentó de ser elegido diputado por la UDI, ha sido primero en la Universidad Andrés Bello y desde 2007 en la USS. En ambas ha sido socio controlador y prorrector. Inversiones La Fuente, sociedad a la que agregó a todos sus hijos, tiene hoy un capital de $1.408 millones. La Fuente también le sirvió para descontar impuestos pues aparece como donante de la USS.

La Universidad San Sebastián se encuentra hoy en el epicentro de varias investigaciones judiciales y en proceso de cambios. Las finanzas han debido ajustarse al punto que se ha anunciado la desaparición de su sede Osorno, lo que ha provocado conmoción en esa zona. Pero también está enfrentando serios cuestionamientos por los altos niveles de deserción y por la calidad de la educación que imparte.

Una de las carreras de la USS más afectada por esos índices de deserción, es Pedagogía Básica: el 20% de sus alumnos deserta en primer año y el 62% de sus egresados obtuvo un “insuficiente” (“no demuestra conocimientos y habilidades necesarios para iniciar el ejercicio de la profesión docente”) en la Prueba Inicia de 2011, único examen que mide la calidad de los egresados de Pedagogía.

En cuanto a sus profesores, de los 3.708 que hacen clases en la USS, el 75,6% (2.803 docentes) cae en la categoría de “profesor taxi”, con contrato por menos de 20 horas semanales. Solo 611 tienen jornada completa.

A la luz de los miles de millones que se han ocupado en las sucesivas ventas de acciones en las sociedades relacionadas con la propiedad de la USS, los cuestionamientos a la calidad de su educación adquieren otro cariz. Porque lo más relevante es que las vías para seguir obteniendo lucro de sus ingresos se mantienen abiertas.
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