lunes, 17 de noviembre de 2014

Bárbara Figueroa: Nosotros no estamos por construir un clima como el que se formó con la reforma tributaria


La presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, llamó al Gobierno a presentar la reforma laboral lo antes posible y aseguró que “los mismos que critican esta reforma en Chile, invierten afuera sin ningún problema con las normas laborales”. 


–¿Cómo ve que se ha planteado el debate de la reforma laboral? 
 –Hoy pareciera que lo que hace ruido no es lo que se puede o no abordar en el proyecto, sino la serie de actores y de interpretaciones que han circulado en el debate laboral. Por eso hemos solicitado a la autoridad que envíe el proyecto lo antes posible, ya que es la única manera de terminar las elucubraciones y ahí cada uno de los actores podrá ver qué tan conformes quedamos. El Gobierno ayuda poco si sigue dilatando esto, participando en muchos eventos, cuando lo que necesitamos es el articulado; todo lo demás es crear un clima que es complejo. Nosotros no estamos por construir un clima como el que se formó con la reforma tributaria. Si la Presidenta dice que aquí se va a cumplir la palabra, espero que los ministros actúen en consecuencia con lo que ha dicho su jefa. 

–¿Cómo ve la entrada de la CPC, la Sofofa y otros gremios empresariales en el debate de la reforma? –Presiones habrá siempre. El hecho que el empresariado no haya tenido una posición más activa antes, es porque no sintió que estaban comprometidos sus intereses, pero hoy lo siente y da respuesta a eso. Aquí hay que naturalizar el hecho que en materia laboral no se va a llegar a un acuerdo nacional, ellos no levantarán las manos celebrando el fin del reemplazo en la huelga. Sí esperaría una actitud un poco más consecuente de parte del empresariado. 

–¿En qué sentido?
–Primero, porque hoy no gozan de la mejor salud producto de situaciones tan lamentables como el caso de colusión en los pollos, caso farmacias, los juicios abreviados en La Polar y Johnsons, lo que pasó con Penta.... todo eso es un escenario que aconseja actuar con prudencia. No basta con que digan, "nosotros denunciamos a esos empresarios", sino que hay que asumir que si lo han hecho es porque hay una normativa que les ha permitido avanzar en abusos y eso se tiene que terminar. Parte de eso se relaciona con tener un movimiento sindical en mejor condición, de manera que pueda ser una contraparte más activa. 

–¿Y respecto al alcance de la reforma al Código del Trabajo? 
–Gran parte de los empresarios no solo invierten aquí, invierten en todos los países de la región. La semana pasada estuve en Uruguay, en Brasil, en Argentina... ¡hasta en Venezuela se invierten capitales chilenos!, pero nos vienen a decir que nosotros estamos haciendo un debate retrógrado en Chile, cuando en otros paises tienen que cumplir normativas mucho más estrictas. Llamo a tener un mínimo de consistencia al empresario chileno, que invierte en países donde incluso está reconocida la negociación ramal, pero que aquí dicen que no están dispuestos a hablar de estos temas.

–¿Es más similar el caso chileno con el de Perú y Colombia?, lo comento porque están considerados como buenos países para hacer negocios.
 –Lo que uno tiene que entender es que dentro de la región somos el país con los peores estándares de libertad sindical y esto lo digo entendiendo que el cuadro de derechos laborales en el resto de los países no supera el modelo neoliberal. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otros organismos internacionales han sido muy claros en eso, no es algo que solo digamos nosotros. Desaceleración Económica 

–Ud. ha señalado que la desaceleración no tiene que ver con la reforma laboral, pero hay mucha preocupación por el impacto que pudiese existir en ese sentido....
 –Sería preocupante si al Gobierno no le llamara la atención un cuadro de crecimiento lento, pero creo que han tomado cartas en el asunto, haciendo anuncios sobre planes de inversiones, la concesión de Metro... se entiende que hay un objetivo detrás, que es dar garantías desde el Estado para la inversión de los privados. Ahora, esto tiene que ver con los cambios que se pueden producir a nivel interno, porque hay otros factores que tienen que ver con el ámbito externo, la desaceleración que se ha dado a nivel de la región y del mundo. 

–¿Es muy restringido lo que se puede lograr desde el Gobierno en ese sentido? 
–Aquí efectivamente se pueden tomar acciones a nivel local para generar confianzas que permitan inversión, pero también hay otras, y probablemente esto no es compartido con todos, que tienen que ver con un problema más estructural del modelo de crecimiento que tenemos. Ahí ya no basta con tomar medidas de la coyuntura, lo que se está jugando es un proyecto país y ver dónde ponemos el foco.

–¿Hay un enfoque demasiado basado en las expectativas?
–No basta con generar seguridad al empresariado para tener un crecimiento más acelerado, esto no es mecánico. Aquí tiene que haber confianza, pero no solo en los mercados, sino también en la ciudadanía que busca proyección en el empleo, que en ese marco podrá hacer una proyección de consumo... esos elementos hoy no se consideran, lo que es muy lamentable. No hay que quedarnos solo con la alianza público privada, hay que incorporar al actor sindical como uno que también puede hacer alianzas estratégicas con el actor empresarial de manera de buscar por esa vía mecanismos que reactiven la economía. El acuerdo entre Asimet y la Constramet era impensado 10 años atrás, incluso 5 años atrás. Para quienes son agoreros de la reforma laboral, ese es el mejor ejemplo que cuando se tiene sindicatos fuertes se puede, no solo hablar de plata, sino que también de un acuerdo para que ambos actores puedan buscar juntos la reactivación de la industria nacional. 

–Se dice que otros ministerios estarían presionando por mesurar la reforma laboral… 
–Por sello propio esta reforma pertenece al ámbito de Trabajo y creo que no ha habido señales distintas. Ahora bien, el protocolo de salario mínimo se firmó con Trabajo y con Hacienda y todos sabemos la relevancia que tiene este último para efectos que un proyecto pueda avanzar su tramitación en el parlamento. Creo que por primera vez el Ministerio de Hacienda pasó a ser un ministerio político y dejó de ser uno amarrado a la economía neo liberal. Es obvio que recibirá críticas y espero que sigan enfrenando con valentía el debate y que mantengan el espíritu del crecimiento con equidad. 

–¿Cómo ve el argumento, bastante generalizado, que esta reforma puede paralizar las inversiones que hoy ya están cayendo? 
–Hay un fenómeno que tuvo su primer despliegue en el marco del debate de la reforma tributaria, donde pareciera que fue efectivo para sus intereses, hoy lo vuelven a instalar como el gran tema. Creo que si ponemos una nota de realidad veremos cómo los mismos que critican esta reforma en Chile invierten afuera sin ningún problema con las normas laborales, ni exigen cláusulas especiales. Los que han demostrado que tienen un doble discurso son ellos, no nosotros. 

–En el empresariado se ha mirado con mucho recelo el no reemplazo en huelga, asegurando que esto podría llevar a quebrar a las empresas. 
–Los trabajadores vivimos de nuestro salario, mes a mes, por tanto claramente no tenemos ningún interés que las empresas quiebren. Roberto Fantuzzi lo dice de manera muy acertada cuando señala que "si Ud. cree que los trabajadores quieren terminar con el reemplazo o el descuelgue para poder pasar en huelga, es porque lo está subestimando". Finalmente es no entender que vivimos de ese trabajo. 

–¿Cómo se evitan las situaciones de violencia que surgen en las empresas en periodos de huelga?
–Eso se resuelve en la medida que uno pueda contar con una legislación laboral que sea más pro diálogo. El actual proceso de negociación colectiva está tan reglado que finalmente termina siendo un trámite administrativo más que un espacio de relación entre las contrapartes y da una tremenda facultad al empleador para que pueda dilatar una respuesta. En la práctica, el diálogo comienza cuando los trabajadores votan la huelga. Siendo así, entendemos que existan situaciones de conflicto extenso, aunque sean muy pocos casos, que se radicalizan cuando no ha tenido un empleador que tenga disposición a dialogar. 

–¿Hay propuestas de parte de la CUT con miras a flexibilizar el mercado laboral?
–Según los datos del seguro de cesantía, los trabajadores que tienen contratos a plazo fijo o potencialmente indefinido tienen una rotación de 24 a 28 meses dentro del mercado del trabajo. La flexibilidad está, por tanto más que seguir en esa línea hay que ordenar el asunto, entregando más capacitación, mejores condiciones para la mujer en el ingreso al mundo del trabajo y también para los profesionales y no solo para los jóvenes que no estudian ni trabajan. No estamos por dar más flexibilidad para que hoy profesionales con alta capacitación ganen sueldos de miseria o estar rotando regularmente en el mercado.
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